domingo, 18 de diciembre de 2011

Un método peligroso




Voy hoy a comentar una de las películas de David Cronenberg, una de las más diferentes a su estilo de los últimos años como "Una histroia de violencia" o "Promesas del Este".


==SINOPSIS==
La película se centra en las teorías psicoanalíticas de Freud, Jung y Sabina Spielrein, considerados tres de los padres del psicoanálisis, y las relaciones tanto atrayentes como tensas que tuvieron entre ellos y cómo establecieron las bases de las teorías actuales.
Mientras Freud defiende que todos los problemas psiquiátricos y sueños están derivados de algún tipo de fundamento sexual, Jung tiene una mente más abierta, creyendo en otro tipo de posibilidades, además de la que Freud defiende.




==PERSONAJES==
Viggo Mortensen: Actor habitual de películas del director, David Cronenberg (con quien ya trabajó en Promesas del Este, Una Historia de Violencia, y prepara la secuela de la primera). Aquí da vida a Freud, demostrando nuevamente que no importa el papel que le ofrezcan, que siempre consigue darle un toque realista y atraer la atención de la cámara (para bien o para mal). En este caso su papel no es físico como en otras películas (Promesas del Este, El Señor de los Anillos), sino más calmado y seguro de sí mismo, dándole a su Freud una credibilidad y naturalidad que parece innata en él, y sin hacer grandes esfuerzos físicos, todo se concentra en su tono de voz, su perturbada (o perturbadora) mirada y forma de fumar y expresarse. Por el momento este papel le ha valido una nominación al Globo de Oro como actor secundario.



Michael Fassbender: Sin duda Michael Fassbender se ha ganado por méritos en estos últimos dos años el título de uno de los actores revelación, no sólo desde su aparición en 300, y el pasado año en Fish Tank, sino por las películas que ha ido encadenando desde entonces (para los más comerciales que no sepan qué película es Fish Tank, decir que apareció últimamente como Magneto en X-Men Primera Generación). Aquí da vida a Jung, primeramente el "alumno" de Freud, a pesar de tener ideas propias antes de conocerle, pero que se ve atraído por el mismo. A pesar de parecer un personaje tranquilo es bastante rebelde, pero contenido, consiguiendo mantener el equilibrio y la aparente profesionalidad en ambos aspectos.




Keira Knightley: Como Sabina Spielrein, una rusa de origen judío que llega casualmente a la consulta de Jung obligada por su padre, y con la cuál Jung decide probar las teorías freudianas para tratarla.


Aunque en algunas críticas surgidas a raíz del estreno de la película en algunos festivales, dónde nombraban a la misma como una posible candidata al Oscar, no veo nada que destaque especialmente respecto a otros de sus papeles. Ya casi encasillada en películas de época, aquí sólo se dedica a exagerar y "sacar mandíbula", haciendo de una paciente que parece que está fingiendo una enfermedad. Después, cuando se encuentra "bien" o dice que es "curada" por Jung y el método freudiano, vuelve a repetir lo que hace en todos sus papeles: abrir la boca y morder labio, o al menos intentarlo.

Vicent Cassel: Como Otto, uno de los pacientes que Freud le envía a Jung. A pesar de la brevedad de su aparición, es una de las más intensas, dónde se pone en duda la aparente diferencia entre locura y cordura con instintos sexuales primarios.




==CRONENBERG Y SU HISTORIA DE VIOLENCIA (SEXUAL)==
Si bien estaba acostumbrada a ver películas del director más agresivas, por poner un ejemplo, Promesas del Este, me extrañó encontrar el tráiler de esta película por internet ya hace tiempo y firmado por el mismo.
Pues bien, en este caso ha cambiado radicalmente su forma de realizar sus películas para adaptar una novela de Christopher Hampton titulada "The Talking Cure", por lo que en este caso puede que se haya influenciado por la misma, o que le haya encantado y haya decidido hacer su versión cinematográfica.
Director aparte, y motivaciones del mismo también, elegir a intérpretes como Vicent Cassel, Michael Fassbender y Viggo Mortensen, significa rodearse de caballos ganadores, no teniendo muy claro si sus maravillosos papeles son debidos a la versatilidad de los mismos o a la mano del director.



Como decía, la nota discordante en este reparto es Keira Knightley, que aunque no es de sus peores papeles, le faltaba credibilidad y le sobra histrionismo. Deberían de haber contratado los servicios de algún psiquiatra real para ver que lo que hizo con su interpretación debería de haber sido diferente, más contenida, real, y sufrida, porque la sensación que deja es que lo hace únicamente por llamar la atención, en lugar de derivado de un trauma infantil.



Sobre los decorados, no han escatimado en recursos, destacando las grandes mansiones, los psiquiátricos antiguos, los grandes jardines de palacios de la época, y ya puestos los barcos por los que navegaban por aquel entonces. Me hizo especialmente gracia el tamaño de los despachos en los psiquiátricos, que si llegan a ser despachos de consultas actuales (sean de psiquiatras, dentistas u otros), habrían sido de tamaño minúsculo y sin duda con nada de adornos. Y sobre el vestuario, también se han adaptado a la realidad de la época, con mujeres con vestidos blancos (salvo que estuviesen de luto), sombreros menos ridículos que los que se ponen actualmente en las bodas reales, y recogidos, frente a los trajes oscuros de los hombres y el puro en mano (cuando todavía no se había establecido el pitillo ni las leyes antitabaco).


La fotografía aunque no es espectacular, consigue dar el pego con el cine convencional de época, mostrando las grandes construcciones o jardines cuando conviene, y cuando no, en planos con encuadres en sus personajes.
El montaje tampoco tiene demasiada complicación, sobretodo por las pocas situaciones que componen la película, basada más en largos diálogos y escenas también largas, que en complicarse con grandes cortes.


La banda sonora, sin duda su mejor pieza para mi gusto se escucha en el tráiler, porque después me ha parecido de lo más convencional, de corte clásico, quizás no siendo el más adecuado Howard Shore para componer la misma, y podían haber buscado otro tipo de compositor que le diese algo más de vida a esta película, aunque poco se podía salvar de la misma con otra música, aunque sí hacerla más ligera.



Los diálogos, suelen ser bastante intensos, al menos en lo que se refiere a conversaciones entre Freud y Jung, aunque les falta profundidad, es decir, no destripan la versión no "comercial" (sexual quiero decir) del psicoanálisis, sobre el subconsciente, el yo y el superyó, etc, sino en recurrir una y otra vez a los impulsos sexuales, especialmente en niños y las fases que el mismo estableció en su día, que aún así tampoco se profundiza en las mismas, y personas de determinada edad (hablando de otro modo, que crecieron en la época del puritanismo franquista español), no sepan ni de lo que están hablando.



Sin embargo, noté que se le daba mayor importancia al apartado sueños dentro de la película, que vale, no le queda mal, pero sin embargo analizan ciertos sueños que tienen entre ellos, pero que se centran excesivamente en Freud y su obsesión sexual, sin darle la importancia debida a los sueños premonitorios de Jung, y que se trate sólo de pasada su premonición acerca de la Guerra Mundial me parece insultante, sobretodo por la época en la que vivieron.



Las relaciones que surgen entre ellos también están demasiado argumentadas y dialogadas en lugar de abrir un poco la mano al sentimentalismo para darle algo de pasión a los amores, desengaños y roces entre los tres psiquiatras, puesto que no sólo me dejó fría en ese aspecto, sino que es demasiado cínica y objetiva.
Por ejemplo respecto a la obsesión paternalista y controladora de Freud se argumenta con líneas en lugar de con pasión y motivos, que para ser un psiquiatra tan obsesionado con que todos los problemas están relacionados con el sexo y nada más, le falta ese aliciente sexual, quizás para conservar el tipo de psiquiatra aunque contenido, o que estaba obsesionado con algo que él le faltaba, aunque la teoría más repetida es que como era psiquiatra de prostitutas todo lo reducía a lo mismo.



En otras líneas argumentales, no exclusivamente del campo que la película atañe, también se crítica la mentalidad cerrada de Freud, que sólo cree en lo que predica y es un ser autoritario que no da su brazo a torcer, frente a la mente abierta de Jung, que quiere ir un paso más allá y cree en que no todas las explicaciones tienen porqué estar ligadas con un aspecto físico-sexual, creyendo además en el destino (como bien dice, no cree en la casualidad), y que todo ocurre por una razón, incluso las cosas inexplicables, como la parapsicología.




Respecto al punto que podía haber aportado el personaje de Spielrein, está demasiado colocado a la fuerza en el guión, puesto que le falta profundidad, y aunque sí, se tratan algunos temas con ella, parece más centrado en su relación sexual con Jung en esta película que en su trabajo en sí.

La sumisión de la mujer al hombre (aunque sepa que le engaña, y ella lo consiente), o bien al cumplimiento del deber del hombre (estar casado y con hijos y no dejar a su mujer aunque esté enamorado de otra persona), o bien tachar a una persona que le gusta el sexo como un loco y enviarlo a un psiquiátrico (aunque a veces sí sea una enfermedad por adicción), es otro de los tópicos de la época, dónde todo se basa en aparentar más que en dar rienda suelta a los deseos y expectativas que uno posee.


Como punto final, el desenlace entre Freud y Jung está cogido por los pelos, que podía haber sido más tensa y sufrida.


Concluyendo: A Cronenberg le ha quedado una película sin estilo propio, y que parece creada únicamente para intentar ganar alguna nominación en la temporada de premios cinemátográficos que comenzó hace unas semanas, con diálogos correctos, decorados de principio de siglo, y sobretodo, no más violencia que las mentes sensibles made in usa puedan tolerar.



Si la recomiendo: pues se deja ver, tampoco es imprescindible pero sí una visión correcta aunque parcial sobre los padres del psicoanálisis.

Valoración: 6/10

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